Un Perfil — L. Ronald Hubbard
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L. Ronald Hubbard en españa, 1953, donde hizo su investigación y escribió textos básicos de cienciología sobre la naturaleza espiritual del hombre.
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L. Ronald Hubbard en Washington, DC; hacia 1924
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Sólo existen dos pruebas para conocer si una vida se ha vivido plenamente, dijo cierta vez
L. Ronald Hubbard; ¿Realizamos lo que no propusimos? Y la otra: ¿Se alegraron los demás de que existiéramos? Como testimonio y respuesta a la primera de estas preguntas se erige el conjunto de la obra que realizó en vida, con más de 5.000 textos escritos y de 3.000 grabaciones de conferencias sobre Dianética y Scientology. Y cómo evidencia de la segunda, existen decenas de millones de individuos cuyas vidas han mejorado de forma evidente gracias a que él vivió.
Hay más de tres millones de niños que pueden leer ahora gracias a sus descubrimientos educativos; están los millones de hombres y mujeres que se han liberado del consumo de las drogas al utilizar los avanzados métodos de rehabilitación de L. Ronald Hubbard; también están los más de 40 millones de personas en las que ha hecho mella su código moral no religioso; y están los innumerables millones de seres que sostienen que su obra es la piedra angular espiritual de sus vidas.
Aunque a L. Ronald Hubbard se le conoce principalmente por Dianética y Scientology, no es alguien a quien pueda clasificarse con facilidad. Su vida, aunque no hubiera nada más, fue demasiado diversa y su influencia demasiado extensa. Existen, por ejemplo, miembros de tribu Bantú en el sur de África que no saben nada, de Dianética y Scientology, pero conocen a L. Ronald Hubbard, como el educador que fue. Asimismo hay obreros de fábricas en Albania que lo conocen sólo por sus descubrimientos administrativos; niños en China que lo conocen sólo como el autor de su código moral, y lectores en un gran número de idiomas que lo conocen sólo por sus novelas. De modo que no, L. Ronald Hubbard no es un hombre fácil de catalogar y, con toda certeza, no encaja dentro de la concepción errónea generalizada del “fundador religioso” como una figura distante y contemplativa. Sin embargo, cuanto más conocemos a este hombre y su obra, más nos damos cuenta de que fue precisamente la clase de persona que habría de entregarnos Scientology, la única religión de importancia fundada en el siglo XX.
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L. Ronald Hubbard en Guam; hacia 1929: Mientras hacía la medición de construcción por las junglas del sur de Guam.
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