El señor David Miscavige,
Presidente de la Junta de
Religious Technology Center
Que no quepa ninguna duda, es realmente para mí un privilegio estar hoy aquí con ustedes.
Porque, a diferencia de otros distinguidos oradores esta es mi primera visita a su maravilloso país y a la preciosa ciudad de Madrid.
De ese modo, el día de hoy representa la realización de un sueño.
Y ese sueño es a la vez personal y también parte esencial de lo que representa este país para nuestra religión y para el mundo en general.
Por esta razón, es un honor para mí dirigirme a ustedes en una tierra en la que el fundador, L. Ronald Hubbard, dejó tantos hitos en este día clave para ustedes.
En nuestros primeros tiempos durante los años 50, fue aquí en España donde él puso los cimientos del “Puente” hacia los estados superiores de libertad espiritual.
Luego, también volviendo de nuevo una vez y otra, fue en España donde fundó la orden religiosa de nuestra Iglesia: la Organización del Mar.
Y finalmente, en aquellos preciosos y escasos momentos en que podía tomarse unas vacaciones el destino era siempre el mismo: España.
Sí, España y su gente ocupaban un lugar muy entrañable en el corazón de L. Ronald Hubbard.
Y más allá de todo eso está, por supuesto, todo lo demás que este día significa no sólo para nuestros afiliados españoles, sino para los scientologists de todo el mundo.
Pues si España fue la tierra en que nuestro Fundador encendió una antorcha de libertad, es también la tierra en que ustedes mantuvieron la antorcha encendida.
Durante los tiempos más oscuros, superando obstáculos insalvables con las circunstancias abrumadoramente en contra, han demostrado activamente la esencia de estas palabras de nuestro Fundador:
“Lo viejo debe dar paso a lo nuevo.
“La falsedad debe quedar expuesta por la verdad.
“Y la verdad aun siendo atacada, al final siempre predomina”.